| Viajo por el mundo mostrando sus creaciones, y obtuvo siempre el reconocimiento por su capacidad creativa sobre todo con las pinturas de tipo marinas. Este artista copiapino formado de manera autodidacta, recorre en esta oportunidad los pasajes más importantes de su vida y nos confiesa su infinito por amor por la pintura y la tierra atacameña.
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“Yo hago lo que me gusta, estoy donde me gusta y más encima me pagan. No puedo ser más feliz”. Aunque esta reflexión forma parte del final de la extensa conversación que sostuvimos con el destacado pintor nacional, Jesús Flores Alzamora, no podía ir sino abriendo esta entrevista, pues nos presenta al cien por ciento la personalidad reflejada por el artista ante nosotros. Este Copiapino de nacimiento, conocido principalmente por su importante trabajo en la creación de paisajes marinos, ha traspasado las fronteras mostrando a un público diverso, sus colecciones bajo su estilo particular aprendido de manera autodidacta. Su casa de infancia se ubicaba en calle Los Carrera en la capital regional, fue en ese lugar y antes de ingresar a estudiar la enseñanza básica en el colegio particular de las hermanas Julio, donde tuvo sus primeros acercamientos con la pintura, de una manera bastante creativa. ¿Recuerda sus primeras creaciones?Si… si, yo me acuerdo que tenía unos 4 o 5 años, y siempre lo cuento, mi papá era instalador electricista, entonces me acuerdo que hacía trabajos para empresas y compraba materiales por cantidades grandes y los guardaba en un cuarto de la casa, los alambres traían una superficie de plástico de colores, y fíjate que en ese momento yo no sabía que existían los lápices de colores. Yo dibujaba con un clavo en el suelo, pero antes le cortaba todas las puntas de colores a los alambres, los guardaba en una bolsa y después le ponía color a todo lo que dibujaba. Desde muy joven sintió la necesidad de apoyar a sus padres con el mantenimiento de la familia compuesta además de ellos por 5 hermanos más, por lo cual trabajaba de día y estudió hasta la enseñanza media en la jornada nocturna. “Había que hacerlo había que trabajar, además ya tenía un espíritu de querer manejar mi vida, el trabajar te da cierta independencia, porque podías manejar lo económico”. ¿Cómo fue esa experiencia?Habían bastante miembros de mi generación con una clara consciencia respecto a esto, que había que estudiar y también había que trabajar, me parece adecuado aunque ahora tu ves la defensa en los derechos del niño , donde se dice que no deben trabajar, pero esas son otras sociedades. Estamos en una sociedad basada en el tener y no en el ser, por eso las personas a veces hacen todo lo que pueden para intentar tener lo que quieren. Hay gente que son personajes vendiendo droga, alcohol. Si tu analizas la problemática actual y le preguntas a un niño que quiere ser cuando grande, el te dirá quiero ser como él, y seguramente es el tipo que vende drogas y tiene los recursos como para celebrar los cumpleaños en el barrio, para ayudar con dinero para medicamentos, entre otras cosas, pero los niños no dicen quiero ser un profesor, por ejemplo. AUTODIDACTA POR ANTONOMASIA
Y para usted ¿Cuáles fueron esos modelos a seguir?Nunca tuve muchos modelos a seguir, soy autodidacta por antonomasia, desde que tengo uso de razón siempre he buscado hacer las cosas y luego las he analizado, pero también me he dado cuenta que hay que estudiar diferentes textos y poder ver desde un punto de vista técnico de qué se trata esto, no basta la intuición hay que estudiar técnicas. Naturalmente que siempre hay artistas que a uno le llaman la atención, desde pequeño siempre fui un admirador de Pacheco Altamirano a quien tuve el gusto de conocer personalmente. Otros también como Fernando Morales Jordán. Todos los seres humanos venimos dotados para algo, cuando antes tenía que andar con unos paneles al hombro para conseguir una sala para exponer lo hacía, hoy hay más salas y más posibilidades para mostrar tu trabajo. Pero sin duda, que hay cosas que son prioritarias para el ser humano, cuando la persona tiene la “guatita “llena, está bajo techo, entonces recién piensa en arte, son estratos más altos de la mente, son más elevados. El hombre primero tuvo la caverna, cazó y luego tuvo lugar las pinturas en las paredes de estas cavernas. ¿El trabajo y la dedicación por su familia no lo alejaron de sus prioridades en la vida?No, había que preocuparse de otras cosas también, evidentemente, pero no, siempre das un espacio. Cuando estaba más adulto y debía cumplir con horarios más rígidos a las ocho de la noche comía algo y a las nueve, nueve y media ya estaba pintando y lo hacía inclusive hasta las tres de la mañana y al otro día había que estar a las ocho en el trabajo. La sarna cuando gusta no pica, dicen por ahí. Tienes que luchar por lo que te gusta, las cosas no son fáciles y menos en esta sociedad. ¿A qué se refieres con eso?Cuando tienes la inseguridad de vivir en un país donde constitucionalmente no tienes derecho a existir, por una razón muy simple, porque para que tú puedas existir tienes que tomar agua. No existe ninguna instancia jurídica en Chile que te asegure el derecho a tomar agua. Tú tienes que pagar el agua al precio que la empresa te quiera cobrar y si no pagas, te cortan el agua, una persona que no toma agua en tres días se puede morir. Cómo puede ser posible que yo no pueda exigir que el agua me sea vendida a un precio que corresponde a un líquido vital. LA PINTURA
¿Qué es lo que reflejan sus pinturas?Cuando creo, intento mostrar belleza, para que la gente disfrute esta belleza. Creo que en la medida que puedas hacer que la gente utilice más el corazón es mucho más agradable la vida, es como un bálsamo y te olvidas un poco de lo que sucede en la sociedad. En nuestro país hay cada vez menos gente dedicada al arte, en circunstancias de que el arte es uno de los factores más importante de los pueblos, permite a las personas buscar un símil con la obra de arte, que es armonía, ritmo y equilibrio. Los pueblos han sido reconocidos por su cultura no por si tuvieron más o menos plata y cuando estas inserto en este sistema es complicado, yo jamás he participado en ningún concurso público como el Fondart, por ejemplo, porque no me parece que sea el sistema más adecuado, creo que hay una buena intensión, pero sólo se queda en eso. Existe la mala costumbre de no replantearse las cosas. ¿Cómo llegan las ideas?En cualquier lugar, momento, tú estás durmiendo y aparecen algunas ideas, Yo respiro, duermo pintura. Es mi pasión. A mi quítenme todo lo que quieran, pero la pintura no. Soy un convencido de que cuando uno va ha hacer algo tiene que hacerlo con todo. Le tienen que poner pasión a lo que hacen si no están perdidos. Tras largos años desarrollando el arte, también ha visitado algunos países en los cuales ha montado exposiciones ¿Cómo es la recepción del público extranjero?Buenísima, muy buena a veces uno se sorprende, porque uno no alcanza a comprender el impacto que producen algunas creaciones en el público. En Europa por ejemplo es otro público, allá tienen otra formación. Acá la gente va a reconocer en una exposición y a mí me podría parecer muy bien, pero no es lo ideal. Yo hago una pintura de tipo figurativa, representativa, a veces más y otras menos realista. No es lo ideal que el público sea así y si estuviera de acuerdo sería egoísta y también pierdo yo la posibilidad de evolucionar, yo hago cosas más modernas, expresionistas, abstractas que se yo, pero para eso hay menos público, no todo el mundo lo podrá disfrutar, sentirlo. En general no hay mucha formación en el área de la cultura en nuestro país. Debemos cambiar eso porque la idea es evolucionar con el público y transitar por todas las posibilidades expresivas. EL AMOR POR LAS OLAS
“Uno necesita proyectarse luego de morir, aunque no debiera tener mayor importancia, es como la ola, la ola viene toma consciencia, un ego, y se dice yo soy hermosa, salta chispeante y toma diversos colores donde el sol le da energía y luz, pero se va dando cuenta que va a morir, entonces la ola trata de hacer otras olas más pequeñas, se junta con otras olas, para no morir, pero al final de cuenta vuelve al agua del mar. Por eso es importante el ahora, y no el ayer ni el futuro”. A propósito de olas ¿Son uno de los elementos que más lo inspiran?Es gusto personal, soy un espectador empedernido de las olas, del movimiento del mar, tiene mucha magia, bueno dicen que venimos del mar así es que creo que está muy fuerte en mí el hecho de tener esa impresión de cercanía. Es una temática que me fascina. Aunque el tema, para mi es un punto de partida, a mí no me importa el qué si no que cómo lo voy a expresar. El paisaje para mí es un pretexto para hacer pinturas. Mi primera tendencia fue el hiperrealismo, entonces yo colocaba el material al servicio del objeto, cómo imitar la superficie de la piel con todos sus detalles, la textura de una fruta, con el tiempo uno se replantea y me di cuenta que me gustaba más el otro extremo, de colocar los objetos al servicio de la pintura. Bueno todo esto dentro de un equilibrio pues los extremos son desequilibrio. El cuadro es una recreación ajena a lo que representa, una interpretación de acuerdo a las emociones. ¿Para aprender sobre pintura qué cosas tuvo que hacer?Algunos me dijeron te vas a morir de hambre como pintor, y yo dije no importa porque voy a morir feliz. Los inicios siempre han sido difíciles, en algún tiempo también lo complementé con la fotografía. Me acuerdo que me preparaba para viajar a Santiago, cuando a veces ni siquiera sabía que era lo que iba a comer la semana siguiente, pero juntaba mi plata y me iba por un día, iba al museo de Bellas Artes, algunas galerías privadas y me venía con el ojo entrenado de cómo tal maestro había solucionado los problemas en una pintura. Yo veo una obra y sé como la trabajaron, tuve un profesor de artes plásticas en el liceo, don Alberto Vichara, él fue el primero que me dijo, tu tienes que irte al Bellas Artes, vio condiciones. Ha estado un par de meses fuera de chile, en otras ciudades del país también ¿Por qué vuelves a Copiapó?Es mi tierra, son mis rincones, son mis cerros, es mi puerto en Caldera, y me puedo dar el lujo de hacerlo porque es terrible estar separado de tu tierra, sólo porque tienes la obligación de estar haciendo una actividad lejos.
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