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 | A través de un programa de radio comenzó a alimentar su imaginación sobre los secretos de las historias de la tierra atacameña, hoy con más de 40 años de estudios en el área de manera autodidacta, asegura que existe la necesidad latente de acercar los relatos e investigaciones a la gente de la zona. |
“Yo nací en un lugar donde casi todos los nombres eran gringos a pesar de que todos somos chilenos, morenos, pelo oscuro, pero en Potrerillos, estábamos acostumbrados a eso”, son las primeras palabras que utiliza Edwards Araya Díaz, para describir su llegada al mundo en su recordado Potrerillos, sector minero ubicado a dos mil ochocientos metros de altura sobre el nivel del mar, lugar que hoy guarda los secretos de sus mejores años donde incluso llegó a tener varios miles de habitantes. Es más “En la empresa "Andes Copper y en la empresa ferroviaria trabajaron en total 6.193 personas en1932”, de acuerdo a datos recopilados en el geovirtual.cl. Alrededor de un año antes de que cerrara definitivamente la mina Potrerillos en 1959, nació este amante de la historia chilena, aquí alcanzó a vivir hasta los 14 años, tiempo en el que el poblado minero continuó su desarrollo con el funcionamiento de la Fundición Potrerillos. Su conexión con la necesidad de investigar sobre la historia parte en las alturas de Atacama, pero luego se multiplica cuando se traslada a vivir al puerto de Caldera. Lugar donde hoy es uno de los más importantes gestores culturales y escritores de la zona, y aunque no le gusta que lo denominen como un historiador, mucho de lo que él hace encaja perfectamente con esta actividad. “Provengo de una familia obrera, mi padre obrero, mi madre dueña de casa, ambos con algunas inspiraciones para haber hecho surgir a una familia numerosa de 9 hermanos, en aquella época no había televisión”, señala divertido Edwards. El quinto de los Araya Díaz, comenta con orgullo la importancia de haber sido criado bajo la magia de Potrerillos, sector desde donde sólo decidieron marcharse en 1974, cuando el padre de Edwards eligió a Caldera como su nuevo hogar, tras los cambios políticos, sociales y administrativos de 1973. “Ellos vinieron un verano y en agosto de ese año ya estábamos instalados en el puerto. Esta tierra nos acogió y aquí yo he pasado un sinfín de historias y vivencias, es por eso que amo Caldera. Aquí aprendimos lo que era vivir una vida de pueblo normal, de andar pagando luz, agua lo que nosotros no hacíamos en Potrerillos. Aquí hemos tenido altos y bajos, pero sin duda que es una tierra a la cual yo le debo bastante”. EL ESCRITOR
¿Desde cuándo comenzó su inquietud por la historia de su tierra?Bueno desde temprana edad yo comencé con este gusto, aunque a mi papá no le gustaba porque era bastante machista, por lo cual nunca me desarrollé bien en lo que es el escribir, porque todavía a uno le queda eso de…. Ser escritor significaba, para mi padre estar al otro lado de lo que debía hacer un hombre derecho. A pesar de ello, comencé desde muy niño a seguir un programa de radio que se llamaba “Lo que cuenta el viento”, eso alimentaba mi imaginación, era un programa que cuando salía de la escuela a eso de la 13:30 de la tarde, yo corría a escuchar la radio. Ese era un programa en donde contaban historietas de mitos y leyendas sobre el pueblo campesino, del diablo, de la tierra minera y de otras tantas cosas más. A pesar de que Edwards o Eduardo Arabí, seudónimo que utiliza para escribir, tenía nueve hermanos nos confiesa que siempre fue un niño solitario. “Yo fui bastante separado de ellos, tenía mi rincón con mi propio mundo, en ese espacio yo jugaba y también soñaba con grandes teatros, inventaba obras de teatro y grandes circos, donde yo era el señor corales, el trapecista y el payaso”. ¿Cuáles fueron sus primeros acercamientos con la historia?Me declaro como un aficionado de la historia de Chile, me encanta leer, y también buscarle la quinta pata al gato, me recuerdo haber tenido dos o tres tomos de la Historia de Chile de Francisco Encina, uno de ellos me quedó muy grabado, y fue el de la revolución de 1891, la revolución contra Balmaceda. Creo que ha sido uno de los episodios más horribles que leí en esa época, y después cuando me trasladé a Caldera, cuando me hablaban del Blanco Encalada y de su hundimiento, yo me preguntaba, cómo era que la gente celebraba el hundimiento de este barco, si ellos se habían sublevado a Balmaceda, un presidente que tal vez, es uno de los pocos del país que tuvo una visión tan particular de Chile. Eso comenzó a gatillar mi interés por aprender y buscar el otro lado de la historia de nuestro país. En ese tiempo yo tenía 12 o 13 años de edad. LA CASA GRANDE
¿Cómo fue el encuentro con Caldera en aquel entonces?Era el mes de agosto, había mucho viento, y la gente era muy poca. Yo salía de mi casa ubicada en la calle Gallo, y caminaba hacía esa casa larga cercana al puerto, que no sabía que era la estación, me preguntaba qué era lo que significaba esa casa tan grande, porque por muy numerosa que fuera una familia no podía necesitar un espacio tan grande. Comencé a preguntar y muchos no sabían que decir, aunque algunos respondían que había sido una estación, y ahí me entró la curiosidad porque no era una estación como la que yo había conocido en Diego de Almagro y en Inca de Oro. No era la misma estación que conocí en Potrerillos, porque esta tenía un hall bastante bonito. Me llamaba la atención el frontis de la estación, con su reloj muy puntual, tocaba a las 5 de la tarde justa su campanilla, yo me iba a leer al islote de la Playa Brava, y hasta allá yo escuchaba el cambio de hora, en ese tiempo yo no tenía reloj y ese era mi guía, y tenía mucha curiosidad por saber la historia de este lugar y comencé a buscar información. ¿Y como le fue?En ese tiempo no había mucha difusión de lo que era la realidad de Atacama, ni menos de Caldera, a pesar de que los estudiantes de la Universidad Técnica del Estado tenían mucha relación con La Copiapó, una máquina que era un tesoro escondido que ellos tenían, pero más allá la información no era extendida. Recuerdo una fiesta de la primavera en 1976, 75, los muchachos de la universidad, hicieron una réplica de La Copiapó, y ahí uno se pudo dar cuenta de la grandeza que tenía esta máquina para el progreso de la región. Tiempo después, me gustaba mucho hacer esculturas en maderas y cuadros en óleo, y teníamos un profesor que era muy abierto para hablar de las ruinas incaicas, y de muchas otras historias de la zona, y comencé a recordar lo que había estudiado cuando niño.La historia me llamaba. ¿Cómo le gustará que se contara nuestra historia?Más allá de las grandes familias que participaron de la historia, me gustaría que también se contara la historia de la gente común y corriente y las consecuencias en la vida cotidiana, su contexto y consecuencias propias en la sociedad de las diferentes épocas. Porque por ejemplo; Caldera no nace con el ferrocarril, el puerto ya era importante desde mucho antes, su importancia comienza con el cambio del Cuaternario, con los grandes cambios del Neógeno, antes Atacama estaba sumida bajo el agua del océano, con sus grandes cambios logró aflorar y nos entrego estas inmensas riquezas como lo son los secretos del granito orbicular y el Parque Paleontológico de Caldera, estamos asentados en un lugar muy valioso para la humanidad, pero falta más información y que se difunda a la comunidad. Desde que vivían en Potrerillos el padre de Edwards coleccionaba enciclopedias y libros de otras materias de estudio, fue con estas herramientas con las que este hombre comenzó a devorar la historia de su tierra, deshuesando los libros de la familia. En la actualidad, además de leer con ahínco, también hace sus propias investigaciones mediante entrevistas directas con la gente, visitando museos, y sitios históricos importantes. Todo ello lo conjuga perfectamente con su trabajo en una minera de la zona costera. LA MIRADA DISTINTA
¿Qué antecedentes nuevos ha logrado encontrar en sus estudios?Bueno abordando temas como por ejemplo, la Revolución Constituyente. Hay varios trabajos que hablan de esta revolución, sin embargo, no se habla de todas sus consecuencias, ni se ha dado el tiempo necesario como para poder entenderla completamente en el aspecto de la parte social, político económica de la región. Nosotros nos quedamos pobres con esta Revolución Constituyente. Y cuando se habla de eso, hay mucha gente que sale a defender esto, pero en realidad, quedamos pobres. Muchas personas que no salen en los libros de historia y que no fueron a la guerra fueron despedidas y fueron expulsados poco menos de la región. Pedro León Gallo, nuestro héroe atacameño, si bien tuvo esta visión de ir en contra del gobierno central, tiene tras él un motivo, más allá de lo que significaba el cambio de la constitución política dura de 1833. También hay que ver la otra parte. Pedro León Gallo fue uno de los diputados que se opuso a ocupar el territorio de Atacama, desde lo que significaba este territorio que corría desde La Serena hasta el Río Loa, también la historia de Chile tiene muchos baches que uno empieza a cuestionar. La gente quería poblar estos lugares, pero los cercanos a Gallo no querían porque ellos estaban interesados en Copiapó, como parte central del mineral de Chañarcillo, Bandurrias, Tres Puntas, pero nunca hubo una decisión de decir poblemos más al norte, poblemos Chañaral de Las Animas, Pueblo Hundido, El Salado y sigamos para arriba, porque lo que les interesaba era lo que les estaba proporcionando en aquel momento las riquezas. Creo que este aspecto es una de las grandes falencias de la Revolución Constituyente. Estudios en esta materia son los que hay que realizar para crear conciencia en la gente de que no todo lo que se hizo fue por interés generalizado, muchas cosas que se hicieron se realizaron por intereses familiares. ¿Desde su punto de vista cómo debieran generarse cambios en este sentido?Las cosas hay que investigarlas para humanizar un poco más la historia, porque la gente normalmente percibe la historia como algo tan lejano a su realidad, sólo protagonizada por gente de alta alcurnia. ¿Y hoy cuál es el tema que le quita el sueño?Lo que me he cuestionado bastante en este último tiempo es el Bicentenario, cuando hablan de esta fecha yo me pregunto Bicentenario de qué, de los doscientos años de haber hecho una junta de gobierno a los intereses de España, pero de vida independiente no tenemos doscientos años y eso hay que contárselo a la gente. Ni siquiera en 1818 fuimos independientes, O’Higgins y San Martín, no habrían podido firmar una independencia si no hubiera existido un representante español de por medio, que entregara la venia de que nosotros dejábamos de ser colonia española, esas cosas hay que contárselas a la gente, también. Edwards se autodefine como un investigador quebrantador de esquemas, a pesar de que en su ámbito personal es más bien conocido por todos como un porteño de bajo perfil. Según nos relata su manera de pensar y el interés por acercar más la historia a la gente común y corriente nació a la par con los sueños de conocer más y más, mientras imaginaba miles de historias con su oreja pegada en la radio en su potrerillo natal. Por esta razón hoy le devuelve la mano a la tierra que tanto dice amar, mediante la confección de dos libros que está a punto de editar este año. Además de ello, participa activamente en las actividades culturales del campus Caldera de la Universidad de Atacama, donde es común verlo en actividades literarias y culturales. “Nuestra tierra morena del norte, debe sentirse representada a plenitud en nuestra historia, pues ha sido una de las menos valorada en el país”, dos líneas con las cuales cerramos esta entrevista y que resumen perfectamente el alma de este escritor potrerillano- calderino.
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